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Clean on board, créditos documentarios y transporte marítimo.

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NOTA SOBRE LA CLAUSULA CLEAN ON BOARD.

Usualmente, en la práctica, se ha venido exigiendo a las compañías navieras que inserten en sus conocimientos de embarque la cláusula Clean On Board o Limpio a Bordo.

Ello se debe al carácter de título valor que tiene el conocimiento de embarque y que faculta a su transmisión pudiendo cualquier persona siempre que sea su legítimo poseedor, exigir la entrega de las mercancías a su presentación.

Por este motivo, para poder negociar con los conocimientos de embarque y facilitar su transmisión, se solicita que estos contengan la mencionada cláusula que asegura al adquirente del B/L que la mercancía cargada está en condiciones.

En la actualidad a causa de la proliferación de las ventas mediante crédito documentario esta tendencia a exigir que en el conocimiento de embarque figure la cláusula Clean on Board se ha acentuado más aun, pues una de las condiciones que suelen exigirse en los mismos para que por el Banco del comprador proceda al pago es que se le presenten entre otros documentos los originales de los conocimientos de embarque, exigiéndose en numerosos casos, específicamente, que en los mismos figure la cláusula Clean On Board.

Analizado pues el porque del auge de esta costumbre de insertar en los B/L la cláusula Limpio a Bordo, hay que analizar que consecuencias conlleva esta acción y ello es del todo sencillo, puesto que esta cláusula viene a significar lo que mencionan sus términos literales, es decir que la mercancía esta limpia a bordo, sin daños.

Realmente esto no hace sino reforzar la presunción que crea la Ley de Transporte Marítimo en su artículo 21 por el que se presume que la mercancía ha sido cargada en el buque tal y como se describe en el conocimiento de embarque, es decir, en aparentes buenas condiciones, pero al insertarse esta cláusula por el Naviero, siendo como es una cláusula que no es de obligada inclusión en el B/L, se le da mayor fuerza, por lo que se considera que si se inserta, es porque el Naviero la acepta plenamente y la mercancía esta efectivamente en condiciones.

La Jurisprudencia del Tribunal Supremo ha venido interpretando la inserción de esta cláusula dentro del documento acreditativo del transporte en dicho sentido tal y como podemos apreciar en el siguiente fragmento de una de las numerosas Sentencias que ha dictado en esta línea “ la cláusula limpio a bordo estampada en los conocimientos de embarque, significa que la mercancía se cargó en condiciones en el buque porteador, y que le corresponde al naviero acreditar que ello no fue así, que no se dañó la mercancía mientras estaba en su poder”.

Por lo tanto si la mercancía llega dañada a destino y en el conocimiento figura esta cláusula, el Naviero se verá con la carga de probar que los daños no se han producido por una causa imputable al mismo, sino por vicio o defecto preexistente o inherente a la mercancía transportada o por algún motivo que no le sea achacable, y ello en la práctica suele resultar una prueba harto complicada.

Si bien esta cláusula en un principio tuvo realmente su sentido y lo sigue teniendo en determinados tipos de carga en las que el capitán o sus auxiliares al proceder a la carga del buque en el puerto de origen pueden comprobar el estado de la mercancía y estampar la mención Limpio a Bordo si consideran la misma conforme y en buen estado, hoy en día se ha desvirtuado en cierto modo su fundamento a raíz de la masiva utilización del contenedor como medio de transporte que impide el comprobar el estado de lo que se transporta en su interior.

En las cargas contenerizadas, si se trata de movimientos FCL/FCL el porteador entrega el contenedor al cargador para su carga, lo recibe cerrado y sellado sin que pueda examinar el contenido del mismo, se encarga de su transporte y lo entrega al receptor.

Durante todo el periodo de tiempo en que el contenedor ha estado bajo su custodia no ha tenido posibilidad material de tener contacto directo con la mercancía y sin embargo en ocasiones se ve obligado a insertar la cláusula Limpio a Bordo en el conocimiento con las consecuencias que hemos visto anteriormente.

Realmente en los casos como el que hemos comentado, que son muy frecuentes, el porteador en realidad lo único que podrá examinar como mucho es que el contenedor esta en aparentes buenas condiciones externas pero no que la mercancía se haya en la forma descrita en el conocimiento de embarque y sin ningún tipo de daños.

Una de las posibles soluciones para evitar este problema es la de insertar en el conocimiento de embarque la cláusula Said to contain, (dice contener), Ignoro Peso y contenido, o alguna similar por medio de las cuales al menos se atestigua que no se puede conocer lo que hay en el interior del contenedor o que lo recogido en el conocimiento lo es según declaración unilateral del cargador que no puede ser verificada.

En la práctica la expresión más utilizada es la mención Said To Contain o las siglas s.t.c.

Mediante esta locución, el naviero no está eximiendo su responsabilidad o impidiendo que se le reclame, sino que lo que hace es romper esa presunción establecida por la Ley de Transporte Marítimo y por la cláusula Clean On Board obligando al reclamante a probar que las mercancías se hallaban en buenas condiciones en el momento de la carga.

Ahora bien, es importante señalar que es necesario que el capitán introduzca y firme la citada cláusula, ya que en caso contrario se han dado varias sentencias que niegan cualquier valor de la citada cláusula sino aparece el requisito de la firma del capitán.

Por todo ello podemos concluir que la cláusula Clean On Board lo que hace es invertir la carga de la prueba de la causa de los daños, obligando al Naviero si quiere exonerarse de posibles responsabilidades por daños en la mercancía a probar que la causa de los mismos no le son imputables, debiendo en caso contrario correr con la correspondiente indemnización.

Así que en la medida en que le sea posible, el porteador intentará eludir la inserción de esta cláusula, y en los casos en los que deba de incluirla porque así se lo requieran, debe de estampar también las siglas s.t.c o mención similar que permitan acreditar que no pudo comprobar el estado de la mercancía.

Fdo. Jorge Selma García-Faria.

Abogado Asociación Naviera Valenciana.

Valencia a 27.12.2000.

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