by Diego Carmona

Incoterm CIP: qué es y cuándo usarlo

Por Diego Carmona — consultor en comercio exterior desde 1991

CIP (Carriage and Insurance Paid To) es el incoterm en el que el vendedor paga el transporte y el seguro de la mercancía hasta el destino acordado, pero el riesgo de pérdida o daño pasa al comprador mucho antes: en el momento en que la mercancía se entrega al primer transportista, no cuando llega a destino. A diferencia de CIF, puede usarse con cualquier modo de transporte, incluido el multimodal en contenedor.

Es uno de los once términos que forman Incoterms® 2020 y el que más se confunde con su primo marítimo, CIF, cuando en realidad pertenecen a familias distintas. Vamos por partes.

Qué significa el incoterm CIP

CIP es, en esencia, CPT (Carriage Paid To) con una obligación añadida: el seguro. En CPT el vendedor paga el transporte hasta destino pero no está obligado a asegurar nada; en CIP sí. Esa es la única diferencia real entre ambos términos — todo lo demás (dónde se entrega, dónde pasa el riesgo, quién despacha la exportación) funciona exactamente igual.

El vendedor asume estas obligaciones hasta el destino pactado:

  • Despachar la mercancía de exportación, si procede
  • Contratar y pagar el transporte hasta el lugar de destino designado
  • Contratar un seguro de la mercancía a favor del comprador

Se escribe siempre con el punto de destino, nunca a secas: "CIP Fráncfort, Incoterms® 2020", por ejemplo.

El punto crítico: la entrega no es lo mismo que el destino

Aquí está el matiz que casi nadie explica bien y que es el mismo error, letra por letra, que provoca la mayoría de disputas en CIP: pagar el transporte hasta destino no significa asumir el riesgo hasta destino. La entrega y la transmisión del riesgo se producen cuando el vendedor pone la mercancía en poder del primer porteador que él mismo ha contratado — en su propio almacén, en muchos casos.

Ejemplo real: un vendedor en Madrid contrata a un transportista para que recoja la mercancía en su almacén y la lleve hasta el puerto de Ontario, en Canadá, o hasta las instalaciones de un cliente en una ciudad alemana. La entrega se produce y el riesgo se transmite en el almacén de Madrid, aunque el vendedor pague el transporte hasta Canadá o hasta Alemania. Si la mercancía se daña en cualquier punto posterior a esa recogida, el problema es del comprador, aunque el vendedor siga pagando la factura del transporte hasta el final.

Por eso conviene fijar por escrito, en el contrato, tanto el lugar de entrega (donde se transmite el riesgo) como el lugar de destino (hasta donde el vendedor paga). No son el mismo punto y confundirlos es lo que más dinero cuesta a quien vende o compra en CIP sin haberlo estudiado a fondo.

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